¡ADVERTENCIA! Esta publicación puede contener contenido sexual explícito y/o violento.


Sin título


2016


Cuando tenía dieciséis años iba caminando por la calle en dirección a un centro comercial, en un momento un señor francés se detiene en su auto y me dice que caminaba muy lindo, de una manera especial. Entablamos una conversación y se ofrece llevarme al lugar al que me dirigía, accedí: primer error. Llegamos a un parque, se detuvo y me ofreció marihuana, me dio miedo decir que no: segundo error. Me enseñó a fumar mientras me tocaba de una manera poco pudorosa, pregunto si ya llegamos, me dice que no. Continuamos, pero mi corazón latía cada vez más rápido casi al ritmo del automóvil, al fin se detuvo, era un cerro muy lejano sin gente alrededor. Me interroga sobre mi vida sexual, si tengo novio o perdí la virginidad, le miento digo que sí para que no me viole. Le pregunto de su vida para retrasar el tiempo, es fotógrafo y mañana se va de viaje, me dice que si no fuera por eso ya estaríamos en su departamento, tiene esposa e hijos, pero comenta que ha estado con niñas de mi edad. Sólo quiero escapar, pero no veo salida. Me pide que me baje los pantalones, le digo que no quiero, insiste, de nuevo no. Me los baja a la fuerza y ve que ando con la regla, desiste de su misión. Me pide que le haga sexo oral, me niego diciéndole que me da asco, me toma la mano para que lo masturbe, accedo por miedo a que me mate. Bajamos del auto y pienso que me violará y matará, miro por si hay alguien más, no tengo señal. Me toca, me ultraja, me mata de a poquito, termina al fin. Son las nueve y salí a las seis, me pregunta si me gustó, respondo que sí, que me deje cerca de un lugar para llegar a casa, me intenta besar y le corro la cara, se ríe y dice que le gustaría ser mi novio. Sonrió nerviosamente, quiero bajarme ya, por suerte alguien nos choca, se enoja y me deja huir.