¡ADVERTENCIA! Esta publicación puede contener contenido sexual explícito y/o violento.


El premio del día


2012


Él vino a reconstruir una familia rota, o al menos así lo idealicé.

Al instante de conocerlo llamó mí atención. Un hombre resuelto, interesante y con un discurso del compromiso y del amor, que mis sentidos abrazaron como un náufrago a su tabla de salvación.

Nos casamos al poco tiempo de conocernos. Yo tenía 30 años y él 54.

Con mí marido descubrí una fase de la sexualidad que hasta entonces no conocía. Me convenció de que el sexo por la noche, era el premio al esfuerzo del día, y que el estar cansados no era excusa, puesto que el amor siempre sienta bien al cuerpo.

Una noche lleve a la cama unas cervezas y una película. Él dejo la bandeja a un lado y me dijo que primero debíamos darnos "el premio del día". Insistí en ver la película y beber las cervezas, lo que provocó una frustración enorme en él. Se dio vuelta bruscamente, la bandeja voló por la habitación, le grité , me gritó y me fui a dormir a la cama de mí hija.

A la mañana siguiente me fue a buscar, debíamos conversar.

No hubo conversación, sino el cobro a la fuerza del premio adeudado. Luego tomo sus cosas, me miró desafiante y me dijo "Una mujer de verdad siempre debe estar dispuesta para su marido, más si tienes 30 años. O es que acaso no me amas como yo a ti ?"

Me quedé sentada, muda, humillada y adolorida. No fue sexo, no fue un premio, no fue amor. Fue violación.


Vicky