¡ADVERTENCIA! Esta publicación puede contener contenido sexual explícito y/o violento.


Tu "no" me calienta más.


2014


Año 2014. Hace poco había terminado una relación muy larga con una persona muy especial. Estaba triste y herida, pero encontré acogida en amigas y amigos. Con uno de estos amigos comenzamos a tener una relación más estrecha e íntima. Me apañaba en todo: a conversar, a llorar, a fumarnos algo, a tomarnos algo, a querernos. Empezamos a involucrarnos más, teníamos onda y terminamos siendo algo así como amigos con ventaja. Un día, estábamos en mi casa y comenzamos a besarnos. Nos entusiasmamos tanto que teníamos ganas de ir más allá, pero no podía porque estaba mi hermano arriba en su pieza y podía escuchar. Entro a la cocina a buscar algo para comer y él se acerca por detrás, me empieza a besar el cuello, lo dejo porque rico, pero luego empieza a bajarme los pantalones. Le digo que no, que nos podían escuchar, pero siguió tocándome e insistiendo, bajándome los calzones. Le dije que no nuevamente, y otra vez, y otra vez, y otra vez, pero no paró hasta que lo logró, diciéndome al oído "tu no me calienta más".

Hasta hace unos meses lo pensaba como una anécdota más. "Me sentí incomoda pero filo, solo tiré con un amigo y buena onda". Pero reflexionando con respecto al consentimiento, me di cuenta que no tiré con un amigo, no tuve sexo con un amigo: me violó un amigo. Y hasta el día de hoy me cuesta decir esa palabra, porque algo de mi aún cree que no fue violación... pero sé que tampoco fue sexo.


Efe.