¡ADVERTENCIA! Esta publicación puede contener contenido sexual explícito y/o violento.


No sabe que es violador


2017


Es difícil empezar un relato que jamás he podido contar a nadie. Yo tenía dieciocho y él cinco años más. Salíamos y hablábamos casi a diario, éramos amigos.

El día anterior a mi violación me había ido de mi casa y acababa de enterarme que estaba embarazada.

Mi violación ocurrió así: fui a verlo con el fin de pedirle un par de lucas para comprar pastillas abortivas y aprovechar de almorzar.

Apenas entré al departamento puso pestillo a la puerta, no le tomé importancia. Fuimos a su pieza, le pedí la plata explicándole la situación y me la entregó en efectivo. Empezó a besarme y le dije que no quería, que estaba con alguien. Volvió a besarme y empezó a tocarme por encima de la ropa. Sé que le dije que no y forcejeamos. Tengo recuerdos difusos, todo lleno de confusión, miedo y angustia. Recuerdo que me tiró con fuerza contra la cama, la siguiente imagen que tengo es de mí boca abajo diciéndole que no mientras él me penetra sin condón y con todo su peso sobre mi cuerpo. Lo que más puedo recordar es mi cuerpo tumbado boca arriba con él sobre mí, penetrándome también. Recuerdo su cara y su olor nauseabundo, no me miró ni por un segundo. Traté de sacarlo de encima varias veces, le dije que parara hasta que me di cuenta de que no le importaba. Hasta el día de hoy me culpo a mi misma por no insistir más o dudo sobre el volumen de mi voz al negarme.

Durante mi violación no lloré. No entendía nada de lo que pasaba, esas cosas sólo le pasaban a mujeres que salen de noche con faldas cortas, según mi papá, o a mujeres que drogan y secuestran en la calle, según mi mamá. Nadie nunca me contó que las cosas se podrían dar así.

Cuando terminó se acostó al lado mío y me besó la cara, yo me paré y me encerré en el baño. Lloré, me lavé con agua y estuve temblando por al menos quince minutos tirada en el suelo sin fuerzas.

Los días siguientes fueron peores, el recuerdo de lo que pasó, el asco que sentí sobre mi cuerpo y los ataques de pánico cada vez que se acercaba una fecha para devolverle parte de la plata.

Hay días en los que lo culpo a él y otros en los que me culpo a mí de los hechos, quizá sólo es un mecanismo de defensa para no admitir que sí, él me violó.


sabrina